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martes, 16 de junio de 2015

VII Campeonato de España de Ciclismo para Médicos

El 13 de junio del 2015 se celebraba el VII Campeonato de España de Ciclismo para Médicos Colegiados. Era mi primera participación en una competición de ciclismo.

Dicha competición se celebraba en Ciudad Real, con un perfil a priori, muy asequible para mi estado de forma. No obstante mi espíritu competitivo había generado en mi una situación de estrés contenido, que me generaba dudas. Desconocía el nivel de los participantes, del número de los mismos,... Unos cuatro madrileños nos juntábamos y cambiábamos impresiones, experiencias y yo escuchaba atentamente. Rafa Baena y Juan Carlos Gamboa nos aleccionaban sobre experiencias anteriores.


A las 10:30 de la mañana del sábado día 13 partíamos un grupo de unos 100 médicos llegados de toda España, para completar un recorrido castellano lleno de historia, con sabor a vino, con olor a queso, claro manchego. 
Salíamos de la ciudad y la bandera del coche del juez de la federación bajaba estrepitosamente. La carrera comenzaba y compañeros empezaban a tirar fuerte del pelotón. Yo intentaba ponerme en la parte delantera, entre los 20 primeros, no quería quedarme cortado tan pronto. Comenzaban a sonar cambios, los ruidos de las ruedas de perfil,... había cruces de miradas, quizás con intenciones, pero todos concentrados en el asfalto.
Los primeros 10 km habían sido muy rápidos, no me había dado tiempo a ser consciente del tiempo transcurrido. Íbamos a trompicones, alguno intentaba marcharse y eso generaba acelerones, lo que provocaba que alguno se fuera descolgando del pelotón, pero no, no quería mirar atrás, me interesaba lo que sucedía por delante. Iba nervioso pero concentrado, agusto en cabeza de pelotón, tenía siempre a a vista a los dos favoritos y a 3-4 de mi grupo de edad pra que no se me fueran. Miraba el pulsómetro y estaba controlado, las piernas funcionaban, respondían perfectamente a los ataques de los compañeros, sin quejarse, sin dolor, rápidamente. 
Llegaba el kilómetro 20, y el grupo se había reducido con las primeras subidas. Yo iba bien y en un momento los dos favoritos se escaparon y yo a lo mío, en el grupo controlando a los tres de mi grupo de edad que tenía siempre a la vista y una o dos pedaladas. Empezaba a gestionarse la carrera de verdad, con más repechos que en ocasiones me obligaba a levantarme de la bici y a bailar con ella, pero no forzaba, no quería forzar no quería ir a trompicones. Por el km 30 nos habían avisado de un par de curvas que eran cerradas y habían marcado como peligrosas. Al acercarnos a ese descenso con esas curvas decidí distanciarme del grupo dejar que bajáramos un poco separados, no quería caerme. Al terminar de bajar y con el grupo a 20-30 metros decido coger un gel y al tomármelo me doy cuenta que el grupo se me va a unos 100 metros. Brazos abajo del manillar, cabeza baja y a dar pedales, no se me podían escapar. La realidad era que intentaba ir fuerte, tenía piernas, pero el aire en contra y que el grupo también iba fuerte, hacia que redujera la diferencia pero después de una curva de un repecho, veía como se me iban nuevamente. 
No me puse nervioso y ya sabía que sería así hasta la meta. Había perdido mi oportunidad de optar a podium de mi categoría de edad. Cuando llevaba 8 km más o menos, vi que un compañero de mi grupo de edad (Fernando) se paraba por un percance en la cadena, tenía el grupo cerca y eso me hizo acelerar, podía casi sentirles y en un momento el compañero y yo conseguimos coger al grupo. Pero no fue suficiente, les habíamos cogido justo en el inicio de una subida y a mitad, tras un latigazo, me descolgué, no podía seguirles, ahora no tenía piernas, lo intenté, pero no podía. Estaba pagando los 10 km que me había metido persiguiendo al grupo. Vi como Fernando también se descolgaba y en una zona llana le cogí, y le adelanté. le saqué unos 100 metros. Ahora iba fuerte, pero llegó otro repecho y dejaba de ver al grupo, se me iban, a falta de 20 km se me iban, por lo que decidí esperar a Fernando y a ver si entre los dos conseguiamos llegar nuevamente. Empezamos a dar relevos, pero se nos habían ido demasiado. Ahora sólo pensaba en que Fernando no se me fuera. En cada relevo le observaba, le miraba la cara, miraba su cadencia de pedaleo, escuchaba su respiración, miraba su postura en la bici y todo me hacía pensar que iba algo más justo que yo. Efectivamente en un relevo mío, apreté progresivamente para valorar y vi como Fernando se quedaba y entonces decidí ir a tope, sólo me quedaban unos 7 km, podía aguantar ese ritmo. No sólo veía como Fernando se me perdía, también observé como el grupo se fraccionaba y quería intentar coger a uno que cada vez veía más cerca.

Finalmente entré en meta, satisfecho, contento con mi carrera a pesar de cometer dos errores. Un error y el primero, ir con dos bidones y el segundo no bajar con el grupo.

El esfuerzo tuvo su recompensa: Me lo pasé genial, conocí a gente magnífica, desfruté de un gran día y además me dieron una medalla de bronce por quedar en tercer lugar de mi grupo de edad.
Al año que viene, nuevo campeonato, nuevo recorrido,... mejor entrenado y más motivado.



Juan Carlos, Yo, Rafa y Arturo

Gracias a todos los que me habéis apoyado y en especial a Marta Alegre, que siempre está conmigo y sufre más que disfruta.

Gracias a Victory, a Skechers, a bicis BRT a Orgonon (Silicio Orgánico) y a la tienda Chapinal que siempre me pone la bici a punto, a Soluciones Deportivas por tener siempre mi Polar a punto y a mi preparadora, María José de SportSalud (aunque no siempre le hago caso y tiene mucha paciencia)

Y gracias a Rafa, Juan Carlos y Arturo, por compartir esta experiencia.

Pero a quien más quiero agradecer es a quien me anima, me acompaña, me lleva, me espera, me aguanta y lo más importante ME QUIERE. Marta sin ti no sería posible y no hubiera disfrutado igual. Mil gracias.



miércoles, 11 de junio de 2014

Desafío por el Síndrome de Williams 2013

Objetivos: 
  1. Primario: 
  • Conseguir fondos para la Asociación del Síndrome de Williams España.
  • Dar a conocer la enfermedad a la sociedad española. 
     2. Secundario:
  • Concienciar a la sociedad española de la importancia de colaborar con los más desfavorecidos, SOLIDARIDAD.
  • Fomentar la práctica deportiva como hábito saludable.
Proyecto:

Se trata de que el Dr. Alberto Sacristán Rubio realice dos medio Ironman para conseguir fondos y dar a conocer la enfermedad a la sociedad española.

Siempre he pensado que mi vocación era la de ayudar a los demás como médico. Una vez comencé a trabajar, mi interés era ese, intentar ayudar a los demás, pero siempre me parecía que lo que hacía con una bata, y un fonendo detrás de una mesa o incluso en la “cabecera de los pacientes” era insuficiente. Al pensar en este proyecto y al desarrollarlo, he podido desarrollar plenamente mi vocación como médico y me he dado cuenta que puedo ayudar sin tener la bata puesta, ni estar detrás de una mesa.

El medio Ironman es una modalidad de triatlón que consiste en realizar de forma continua 1,9 km nadando, 90 km en bici y 21 km corriendo.

Las pruebas seleccionadas son el Ican Valladolid el 6-julio-2013 y el Triatlón de Guadalajara, el 7-09-2013.

Previamente había participado en dos pruebas de las mismas características, el Ican de Málaga 7-4-2013 y Triatlón de Lisboa 4-05-2013. Estas pruebas las dos primeras que el Dr. Alberto Sacristán Rubio realizaba en esta disciplina y que serviría de experiencia personal.

Desarrollo previo del proyecto: 
Buscar colaboradores en la organización del proyecto:

   Son los responsables del proyecto:
  •        Asociación Síndrome Williams de España (ASWE)
  •        Clínica Fisioterapia Marta Alegre (actual SportSalud)
  •        Kiss-fm
  •        Ican-Valladolid
  •        Club de triatlón Guadalajara 

   Contactar con posibles patrocinadores, colaboradores y simpatizantes.

   Se manda correo electrónico a empresas, laboratorios farmacéuticos,… del proyecto en un documento (pdf) explicativo del mismo. 

Patrocinadores
Aquellas empresas que apoyan el proyecto y que aportarán una donación mínima de 600€ a la Asociación por el Síndrome de Williams

 Beneficios: 
  • Aparecer en la equipación 
  • Aparición en las redes sociales (Faceboock , Tweeter)
  • Aparecer en el Blog del proyecto 
  • Aparecer en las notas de prensa 
  • Aparecerá en la revista de la Asociación

Patrocinadores:
  • Nua. Biological Innovations S.L.
  • BRT (Bicycle Racing Tecnology)
  • Semergen
  • Suplementos Zeus
Colaboradores 
Aquellas empresas (marcas deportivas) que apoyan el proyecto y que proporcionarán ayuda, material para que se pueda desarrollar el proyecto.

Beneficios:
  • Aparecer en las notas de prensa 
  • Aparición en las redes sociales (Faceboock , Tweeter)
  • Logo en el Blog del proyecto 
  • Aparecerá en la revista de la Asociación 
Colaboradores:

  • Com.Salud
  • Media.Tools
  • BRT (Bicycle Racing Tecnology)
  • Viator
  • Victory Endurance
  • Club Natación Jiménez

Simpatizantes
Aquellas empresas o personas que apoyan el proyecto y que realizan el aporte de socio colaborador (donación mínima 40€) a la Asociación del Síndrome de Williams
Beneficios (en el caso de empresas):

  • Logo en el Blog del proyecto 
  • Aparición en el Faceboock del proyecto 
  • Aparecerá en la revista de la Asociación 
Simpatizantes:
  • Topocal
  • Sistema ABE
  • Vitae
  • Quintón
  • Bicicletas Chapinal
Buscar apoyo institucional:
Se contacta con instituciones relevantes en el ámbito del deporte, de la salud. Estas instituciones realizan un apoyo institucional al proyecto.
  • Semergen
  • Somamfyc
  • Femede
  • Lasalle (Campus Madrid)
  • Fundación Alimentación Saludable
  • Federación de triatlón de Castilla León
  • Federación Española de Enfermedades Raras
  • Comunidad de Madrid 
Contactar con una agencia de comunicación para intentar conseguir difundir el mensaje en los medios de comunicación para llegar a la sociedad. 

Com.Salud y Media.Tools realizan una nota de prensa para cada triatlón con una plataforma audiovisual que se envía a los medios de comunicación a nivel nacional, 4 días antes a ambos proyectos. 
Preparación física diaria específica en las tres disciplinas (natación, ciclismo y carrera) desde diciembre del 2012 

Entrenamiento físico realizado por el dr. Alberto Sacristán Rubio de forma casi diaria y con un planing específico.

La marca de bicis Hispano-suiza BRT cede una bici para entrenar y para realizar las dos competiciones. 

Desarrollo del proyecto 

Ican Valladolid (6-7-13) 

Intuía que el triatlón de Valladolid iba a ser muy importante, por la responsabilidad y por haber llevado correctamente los entrenos. Mi objetivo era claro, conseguir terminar la prueba, por los afectados por el Síndrome de Williams.

Las semanas previas desde la ASWE me puso en contacto con las familias de Valladolid. Esperanza madre de HELENA Silvia y José, padres de DANIEL. Siendo la prueba el sábado decidí acudir el viernes previo a la prueba. Con las familias de Valladolid el mismo viernes por la tarde, montamos una carpa cedida por BRT donde se dispuso información sobre la ASWE y se expuso la bici cedida por BRT para la participación de los dos triatlones. Este viernes pude disfrutar de la compañía de las dos familias.

El viernes por la mañana igualmente estuvimos en la carpa, dando información sobre la enfermedad y sobre la bici para vender las máximas papeletas posibles, para el sorteo de la misma en Expobike.

La convivencia estos días con ellos fue una experiencia magnífica, excepcional. Como anécdota, las familias pusieron en la carpa una mesa con unos aperitivos, queso, jamón, vino,… que ofrecían a las personas que se acercaban, participantes de la prueba, acompañantes y gente curiosa.

Tras la comida, y el intento fallido de dormir algo de siesta acudí a la zona de boxes, tenía que dejar todo preparado, bici, zapatillas, gorro,… tras unos minutos de preparativo consideré que todo estaba listo. En la zona de boxes coincidí con mis compañeros de clubs. Entre nervios llegaron comentarios, bromas, sonrisas, todo normal. Algún comentario serio iba encaminado a que en Castilla León ese fin de semana estaba dando las temperaturas más altas de España. Había procurado beber agua por la mañana, pero siempre queda alguna duda si lo suficiente.

Quedaba poco para la prueba, me despedí del grupo y acompañado de mi mujer siempre inseparable me fui con los compañeros del club al punto de salida. Los nervios afloraban y más con la confusión de la organización con el punto de salida. Con el neopreno puesto el calor era casi insoportable fuera del agua.

Una vez se dio la salida comencé a nadar, no es mi fuerte, pero no es una disciplina incómoda. Además es la primera, es cuando uno está fresco. Al terminar, salí del agua con muy buenas sensaciones y con los ánimos de la gente y con los “gritos” de mi mujer siempre te hacen que todo parezca más fácil. Comienzo con la bici, salgo de la Cúpula del Milenio y al saltar sobre la bici y poner los pies sobre las zapatillas que tengo enganchadas en los pedales de la bici, me doy cuenta que no empezamos bien. Había puesto la zapatilla derecha en el pedal izq y al revés. Era obligatorio, me tenía que parar y cambiar las zapatillas de pedal,… reanudamos la marcha con las zapatillas correctamente puestas y muy buenas sensaciones, acoplado en la cabra, tenía la sensación de ir volando. Poco a poco iba adelantando a otros competidores. Llegué al kilómetro 10 y me di cuenta que me había terminado los dos bidones de agua que llevaba. En el kilómetro 15, las piernas comenzaban a fallar. La verdad es que no me di cuenta, pero veía al principio que gente que había adelantado, ahora lo hacían ellos. Al poco las piernas dolían. Llegué al primer avituallamiento y no quedaba nada. Me quedaban otros 20 km hasta el siguiente avituallamiento. Decidí tomármelo con calma, se trataba de llegar a la meta, e intentar no sufrir. Decidí disfrutar de los paisajes de Castilla León. En el último avituallamiento observé como 8 compañeros se retiraban y se iban en una furgoneta. Llegué a la segunda transición muerto y me quedaban 21 km corriendo y decidí correr con la cabeza. Empecé a correr y aprovechaba cada avituallamiento. Los últimos 5 km de carrera fueron los que pude hacer bien, me había repuesto, no obstante, llegué 1 hora más tarde de lo esperado y no hacía más que pensar que los HELENA y DANIEL no habían podido esperarme, porque era muy tarde. Cuando me quedaban 100 metros el spiker hacía referencia que llegaba y era por el Síndrome de Williams. Entonces a falta de 20 metros vi a HELENA y a DANIEL, que grandes, me habían esperado. Les cogí de la mano y entramos juntos en la meta. 

Estaba roto, pero satisfecho y muy contento por conocer a las familias de Valladolid. 

Posteriormente me comentaron que de 300 participantes, terminamos 100.




Triatlón media distancia de Guadalajara (7-9-13) 

El verano me había servido para entrenar mucho la bici, pero había descuidado algo la natación y un poco la carrera.

Llegó el día de la prueba y nuevamente los nervios me hacían dormir poco, surgían fantasmas de la experiencia de Valladolid. El día previo acudí al punto donde se realizaba la segunda transición y donde estaba instalada la meta. Al instalar la carpa para la asociación conocí a las familias de Guadalajara. En ese momento la TV de Guadalajara nos realizó una entrevista y nos acompañó Dani Molina Subcampeón del Mundo 2012 y 2013 de paratriatlón y campeón del mundo de Acuatlón. Las familias de Guadalajara son: Miriam y José Luis padres de ALEXIA, Rosa y José Antonio de MARCOS, Isabel de PAULA, José Damián de CARMEN y David y Rosa de DAVID. Algunos acudieron de Madrid.

Comienza la prueba y vuelvo a recibir los ánimos de mi mujer, y de Dani Molina que se acercó al embalse.

Tras la primera transición cojo la bici y salgo fuerte. Pero un problema mecánico me hace parar 5 veces hasta que lo conseguí resolver. El sector de bici se hizo durísimo, por el perfil, mucha cuesta y por el aire en contra. No obstante llegué bien de fuerzas a la segunda transición, aunque un poco rezagado. Las sensaciones eran buenas, pero a los 3 km las piernas dijeron que no podían más. De nuevo tenía que hacer uso de la cabeza para correr. Estos 21 km se me hicieron realmente largos, pero al entrar al estadio, en la recta final, se acercaron y todos entramos juntos de la mano. Fue fantástico, la gente y los participantes que ya habían llegado, nos aplaudieron y los niños entraban felices en meta.





Dificultades


Con lo duro que fueron las pruebas, lo más complicado y menos satisfactorio, incluso decepcionante, fue encontrar poco apoyo de patrocinadores. En ese aspecto nos hemos llevado grandes decepciones por parte de empresas y laboratorios farmacéuticos.


Resultado y Conclusiones


Tras la realización de ambas pruebas se ha analizado los ingresos totales obtenidos, llegando a conseguir 3660,92€. El destino del dinero recaudado se decide en una reunión de la junta directiva. 

Con respecto a la difusión de la enfermedad hemos conseguido salir en más de 70 medios de comunicación. Los medios donde hemos salido han sido de todo tipo, medios online, en TV, medios escritos (el último de ellos en diario médico) 


Experiencia personal


Es difícil expresar las sensaciones, los sentimientos que he podido experimentar. Lo más fácil para mí es que todo el mundo debería intentar hacer algo similar. 

Gracias a las familias y sobre todo a los chavales HELENA, DANIEL, MARCOS, ALEXIA, PAULA, DAVID, CARMEN



EXISTIMOS PARA AYUDAR

lunes, 21 de abril de 2014

Mamá he dejado de ser virgen

No es habitual que con 40 años se pierda la virginidad, menos que se lo cuentes a alguien, y mucho menos que se lo cuentes a tu madre y ya el colmo que encima ella sea testigo. El caso es que este verano, el día 11 de agosto dejé de ser virgen en el mundo del triatlón y sentí un enorme placer.

Esta idea de correr un triatlón se remonta a mi época estudiantil. Recuerdo perfectamente la primera vez que escuché el término Triatlón. Fue en los comienzos de una gran tienda de atletismo, en Bikila. Yo estaba en 2º de BUP y acudí a esa tienda que acababa de abrir mi profesor de geografía-historia (no me considero pelota por si hay algún mal pensado, sigo yendo a esa tienda) y me enseñó unas zapatillas, unas Saukony y me dijo: “Son las Zapatillas que utiliza un gran triatleta, el que ha ganado el último Ironman de Hawai”. Inmediatamente los ojos me saltaron y resonó en mi cabeza como si hubiera eco “triatleta, triatleta,…” “Ironman, ironman,..” no entendía a que se refería con esos términos que me llamarón la atención. Isidro, como buen profesor, no dudó en aleccionarme y me explicaba con cierta admiración en qué consistía un triatlón. Ya lo tenía claro, quería las zapatillas de los hombres de hierro, cuando me las probé, me dio la sensación de ser las mejores zapatillas del mundo. “No hay otras, pero si estas las llevan los hombres de hierro, si hubiera otras mejores las utilizarían”, pensaba mientras oía a lo lejos a mi querido profesor Isidro con su magistral explicación.

Años han pasado ya de eso, y siempre viendo mininoticias en los periódicos deportivos o escuchando esos 2-3 como mucho 4 segundos de gloria para algún triatleta en las noticias del telediario. Siempre con el run-run en mi cabeza, “triatlón, triatleta, ironman,…” comencé a correr carreras populares, pertenecía a un club de ciclismo, me hice socorrista, todo iba encaminado sin ser muy consciente de ello.

Pero en el 2009 sucedió algo imprevisible, conocí a la que al año siguiente sería mi mujer. El apoyo y el estímulo para estar en forma, para entrenar y entrenar con ella ha sido fundamental para poder practicar con más ilusión e intensidad mis deportes y no sé muy bien cómo en el 2011 me vi haciendo mi primer duatlón. No os lo podeis imaginar cómo disfruté. Duatlon de Cantimpalos, agosto-2011, yo llegaba de un invierno de preparativos de boda, de viaje de novios y al llegar a entrenar. Total 170 km en bici (una bici de 30 años) y no llegaba a un mes corriendo. Así llegué a mi primer duatlón, y lo terminé, claro que el sexto por la cola.

En octubre, en mi cumpleaños, mi mujer me regala una bici, una G-5 y aluciné. Comencé a entrenar bici, carrera a pie, algo de gimnasio y en este año 2012 me federé y corrí algún duatlón más. Finalmente vi que se celebraba un triatlón el 11 de agosto en Riaza, me surgieron dudas ¿sería capaz? ¿estaba preparado? ¿Cómo podría hacerlo sin entrenar la natación a falta de un mes? Pero lo peor era que mi mujer no estaría presente. Ella me ha acompañado a todas mis carreras. He sentido su aliento en cada paso, he oído sus gritos de ánimo en cada esquina de cada carrera que participaba y ahora no contaba con ella ¿cómo podría hacerlo? Finalmente me animé y participé. 

Realmente una locura, el triatlón es de lo mejor. Que sensaciones, que ambiente, que nervios,…

Allí me presenté el día anterior, en Riaza estaba con mi hija de 7 años. Creo sinceramente que hay cosas en el ser humano que sin querer se transmite y se contagia. No sé quien estaba más nervioso, si ella o yo, pero para mí es mágico compartir esos momentos con alguien a quien quieres. Novato yo, se me olvidó el casco, cosas que pasan. Me dejaron entrar con mi hija María a la T-1 para dejar la bici, vio conmigo donde y como la dejaba y me preguntaba cosas ¿y cuando coges la bici? ¿pero si estarás mojado papá? ¿a ver si te vas a poner malo? Le enseñé el embalse por donde subiríamos del embalse para llegar a coger la bici, tocamos el agua y le miré y para asegurarme le pregunté cómo experta ¿está bien verdad? ¿no está fría? “No papá, está bien, puedes bañarte sin el traje”

¿El traje, que hacer? Me habían dejado un traje, Eduardo (Soluciones deportivas) y no sabía si utilizarlo o no. Pero dos días antes recibí el consejo de dos buenos amigos y expertos en la materia. Uno de ellos fue el propio Eduardo, el otro el gran José Almagro. “No lo dudes, el neopreno siempre”

Y llegó el día. Me presenté con mis dudas, con mis miedos y en cuestión de nada me vi en el agua con un amiguete, que también era virgen, esperando el bocinazo de salida. Y sonó y salí.

Comencé a nadar, despacio, no quería cansarme con la actividad que no había entrenado. Enseguida cogí un ritmo cómodo para mí. Parecía que todo iba bien, recordaba algún consejo, “intenta no tragar agua, puedes sentirte mal luego de la tripa”, controlaba la respiración, cada giro de cabeza, cada brazada. Recordaba que había pedido consejo a mis sobrinas de cómo nadar pues ellas están federadas y compiten en natación. Intentaba que mi técnica fuera correcta, cuando noté un golpe y otro, me daban codazos, patadas y no sé qué más. Me paré y miré a mi alrededor, todo el mundo nadando y me dije “a seguir”. Instantes después di yo un golpe y me paré nuevamente a disculparme, pero volvía ver que todo el mundo nadaba y seguí nadando, a mi ritmo, tranquilo con mi respiración, mis brazadas,… en dos momentos nadé a braza para descansar un poco, para orientarme con las bollas y para ver cuánto me quedaba. A falta de 300-400 metros vi como una sirena me pasaba “volando” llegaban las chicas a toda pastilla y eso que habían salido 2 minutos después. No pasa nada Alberto, tu a tu ritmo y otra chica y otra, bueno, unas cuantas. Finalmente llegué a la T-1. Me quité el neoprenos más rápido de lo esperado y salí corriendo con mi bici.

En la salida de la T-1 me pasó una cosa desconcertante para mí, novato. Fui a montar en bici y llegó un juez y gritándome me dice, “aquí no, aquí no,…” yo había llegado hasta donde terminaba la alfombra y pensé que allí podría montar, de hecho el que iba delante se montó justo delante de mí, mientras que yo lo intentaba. Levanté la mirada para ver alguna indicación de donde podía montar y no veía nada. Tan sólo oía al juez “aquí no, aquí no” gritando delante de mí, parado y sin montar vi a algún aficionado señalar más adelante y de repente oigo al juez decir mi dorsal y unas palabras que me llegaron al alma “tarjeta amarilla” y encima lo dijo dos veces. No entendía nada, avancé dos metros cuando el compañero que estaba delante se fue y vi las indicaciones, me subí a mi bici y me dije “a darle duro en bici”. Me daba igual la tarjeta amarilla, es más incluso a día de hoy no sé qué significó. No creo que fuera nada relevante, pues llegué a la T-2 en la posición 130.

La bici comenzó genial, bajaba hacia Riaza como una bala, adelantaba a mucha gente, incluso a mi amiguete. A 2 km de Riaza y al adelantar a una triatleta se nos cruzó por dos veces una vaca y en la segunda casi me estampo contra su lomo. Fue un par de segundos de mucha tensión. Me metí en el acople y le di fuerte, muy fuerte hasta Riaza. El trayecto en bici era con continuas subidas y bajadas comenzaba a hacer un calor intenso y poco a poco veía que las fuerzas no iban como yo quería. Había adelantado a muchos, pero también me adelantaban. Vi como un compañero en una bajada, cuando él iba ya de vuelta, se salía en una curva y sufría un accidente. Me quedé mirando y vi como se levantaba con lo que continué. Llegué cansado a la T-2, hice una transición muy rápida y salí corriendo. Ya estaba en el último sector, tan sólo me quedaban 6 km a pie. Llegué en posición 96.

Si, sólo 6 km a pie, ya llegaba, ya me quedaba poco, pensaba que iba a terminar, esto estaba chupado, no me sentía mal. Pero a los 500 metros algo no iba bien, no encontraba el ritmo y a mis piernas tampoco, no sé donde se habían metido. Sabía que podía hacer ritmos de 4:20-4:30 por los duatlones previos, pero no, no iba a estos ritmos, no sé que me pasaba. Miraba mis piernas y comprobé que las tenía, pero no me obedecían, que no podían dar una zancada más eficaz, más rápida, más larga. El grupo que salió delante de mí de la T-2, al que pensaba dar caza, inexplicablemente se me iba a una velocidad que no comprendía. Llevaba tan solo 500 metros y me parecía que iba a mitad de una maratón. Como lo que si me funcionaba era la cabeza, me dije “Alberto, a ritmo, a ritmo, al ritmo que te permitan las piernas sin más” y así fue. Salimos de Riaza y por los caminos, poco a poco me fui encontrando mejor. Pero cuando llevaba más o menos 2 km algo fallaba nuevamente, tenía la boca seca, necesitaba agua, disminuí nuevamente el ritmo y vi el avituallamiento. Cuando me faltaban unos 10 metros les grité a los voluntarios: “Gracias, gracias, sois mi salvación,…me voy a emborrachar de agua” cogí dos botellas, con una fui capaz de ducharme, y con la otra en fui bebiendo pequeños tragos hasta estar satisfecho. Volví a coger ritmo, cada vez un poco mejor y llegué feliz a la meta, en la posición 100. Contento muy contento, eufórico y pensando ¡Cuando hay otro triatlón!

Esta vez mi mujer no me esperaba en la meta, pero sentí su ánimo en todo momento. Si que estuvieron mis tíos, mis hijas, mi hermana Raquel y mi madre. Al ver a mi madre le dije “mama, ya no soy virgen, ya he terminado mi primer triatlón” Sólo lamento que en el momento de perder mi virginidad, no estuviera mi mujer.

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SportSalud

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